Un problema que presentan millones de mujeres

Tal vez usted sepa de qué hablamos: la vejiga no retiene lo que debería y, sin querer, se pierden unas gotas o un torrente de orina. Si bien sus consecuencias pueden ser controladas hasta cierto punto mediante apósitos, el fenómeno se torna muy poco grato cuando usted ya no puede retener la orina. En un primer momento puede aguantar 10 minutos, pero “cuando la vejiga llama” los tiempos se vuelven cada vez más cortos, hasta que en algún momento usted no logra llegar a tiempo al baño. La incontinencia es desagradable para la mayoría de las afectadas, y hablar al respecto o solicitar ayuda les resulta difícil, en particular si han hecho más de una vez la experiencia de que al fin de cuentas nadie las puede ayudar. Al contrario, la vida cotidiana suele adaptarse a la incontinencia y a partir de entonces todo gira en torno a la vejiga. Cada camino debe ser diagramado de forma que haya un baño en las inmediaciones y la deficiencia de pronto impacta negativamente en la vida social y en la espontaneidad.

Se diferencia entre dos formas de incontinencia: la incontinencia por estrés y la incontinencia de urgencia. La incontinencia por estrés o de esfuerzo hace referencia a la pérdida de orina por falta de control, por ejemplo, al toser, estornudar, subir una escalera o realizar movimientos bruscos. Existen buenos tratamientos para este tipo de incontinencia, ya que existen terapias efectivas para tratarlo desde hace tiempo.

Distinta es la situación en caso de la incontinencia de urgencia. Las mujeres que la padecen no pueden retener bien o directamente no pueden retener la orina y al sentir la necesidad deben recurrir de inmediato al baño.

¿Cómo surge la incontinencia de urgencia?

La mayoría de las mujeres de entre 40 y 60 años experimenta un debilitamiento de los tejidos conectivos, y eso hace que los ligamentos uterosacros que se encuentran en la pelvis (útero, vagina, vejiga e intestino) pierdan tensión y su función de sostén. En consecuencia, los órganos en la pelvis caen y se produce una incontinencia de urgencia.

Para poder entender mejor las interrelaciones, sirve imaginar la pelvis como un puente. Las estructuras óseas como el pubis y el isquion son pilares del puente, mientras que la vagina es la calzada que se encuentra suspendida de las cuerdas posteriores.

  • Brücke2
  • S= Isquion
  • U = Útero
  • B = Vejiga 
  • R = Recto 
  • V = Vagina
  • PB = Hueso Pubis 
  • USL = Ligamentos uterosacros 
  • PUL =Ligamentos uterinos anteriores

Si ambas cuerdas de suspensión están intactas, el puente funciona a la perfección. Pero si una de las cuerdas está estirada por desgaste, la calzada cae y el puente queda torcido. El río (es decir, la función de la vejiga) se ve considerablemente perturbado. Si la cuerda anterior, la posterior o incluso si ambas cuerdas están cortadas, el puente queda colgando sumergido en el agua, con lo cual ya no se cuenta con ningún control sobre la vejiga.

Diagnóstico

beratung

La incontinencia urinaria no es un cuadro clínico, sino el síntoma de una enfermedad de la vejiga o una enfermedad del tejido conectivo de los ligamentos y músculos de la pelvis. Para poder iniciar un tratamiento que ofrezca resultados deben detectarse las causas precisas de dicho síntoma.

A tal fin se realiza en primer lugar una anamnesis detallada. A partir de un cuestionario especial se recaba información sobre la historia individual y sobre otros factores de relevancia, como por ejemplo cuándo comenzó la pérdida de orina o durante qué lapso el paciente puede retener la orina.

A continuación se efectúa una revisión ginecológica de rutina, que en caso necesario podrá ser complementada con un diagnóstico sonográfico.  En un lapso de entre 15 y 20 minutos podrá establecerse con certeza el lugar de la deficiencia (es decir, la causa de la incontinencia) y cómo se la puede tratar.